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Dolores de cabeza del diseñador (o del programador)

Cuando desarrollamos cualquier proyecto multimedia, más concretamente una página web, debemos tratar dos puntos necesarios, por un lado el más técnico, el de la programación, el desarrollo, las bases de datos, etc; y por otro el del diseño el de lo estético, la combinación de colores.

El binomio programación/diseño es a menudo difícil de compaginar, sobre todo si hablamos de un único profesional que se encargue de todo, siempre hay alguna de las dos materias que se domina en mayor o menor medida.

Para un programador, el auténtico dolor de cabeza es el de conseguir que la página presente un buen aspecto, y que no sea vista por el gran público como algo cuadriculado, debe ser atractiva.




Sin embargo, para el diseñador gráfico lo que es realmente complejo es programar, en muchas ocasiones he oído a diseñadores decir cosas como me gusta este software porque puede crear “sin tener que programar” .

Con los cambios existentes en el mundo tecnológico, los profesionales que nos dedicamos a esto tenemos que estar constantemente evolucionando para no tener que caer en la obsolescencia, y eso es difícil de asimilar, porque es muy extraño ver a recién diplomados a los que no les sirve de nada su título, es papel mojado si no continúan con su formación, aunque sea de forma autodidacta.

El ejemplo más claro para los que tenemos la suerte de haber comenzado desde los primeros pasos de Internet, está en como se elaboraban antes las páginas, los requisitos de usabilidad, han ido mejorando, antes todo se hacía con tablas, ahora están mal vistas…

Con Flash el caso ha sido tremendo, con la llegada de los iPhone y iPads este programa ha quedado atrás, es una lástima para todos los que aprendimos a hacer animaciones (benditas interpolaciones y el actionscript) y no sólo animaciones, presentaciones, juegos, hasta páginas enteras hechas con ese programa, era genial porque presentaba unos resultados llamativos nunca vistos antes.

Sin embargo, Flash no era perfecto, ya que ralentizaba los equipos, aunque hay controversia sobre esto, lo que sí se puede afirmar es que afectaba en el rendimiento de las baterías de los portátiles, consumiendo energía extra, algo que seguramente pasaba por alto para el usuario final.




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