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El primer anuncio del año

Las cosas no son como antes, no hace falta ser un genio para darse cuenta de eso, supongo que son las típicas reflexiones que puede hacer alguien que se da cuenta del paso del tiempo y ayer con la tradicional Nochevieja caí en la cuenta.

Uno de esos recuerdos de infancia que tengo en la memoria es cuando todos nos sentábamos delante de la tele con esa curiosidad de conocer cuál sería el último anuncio del año, y por supuesto cuál el primero.

Ese momento fugaz carente de trascendencia alguna era capaz de captar la atención de la gente alrededor de la televisión en una sociedad en la que no existían todavía ni móviles, tabletas ni ese invento del demonio que ha supuesto internet.

Puede que precisamente por eso, por no tener tantos medios a nuestro alcance, la tele ganaba el posicionamiento como el medio más eficaz, era algo indiscutible, se trataba de 20 segundos de gloria, de un instante que quedaría en la retina de las personas, en ese subconsciente al que todo publicista quiere acceder.




Las grandes empresas pujaban fuerte por ocupar ese puesto, ese enorme privilegio por convertirse en el primer spot, como esfuerzo por ganarse la confianza del espectador como recompensa a su marca.

Hay algo más que es necesario valorar, a parte de la irrupción de internet, y es que en el canal público de televisión ya no hay publicidad, y el otro punto sería que ahora tenemos un abanico de posibilidades, dentro de la tele, tan grande como canales de TDT lo que supone todo un reto para los anunciantes para elegir qué canal es mejor para aparecer.

Ahora mismo me encantaría tener en la mano un dato fundamental en todo esto, más que el tema de las audiencias, es saber con certeza cuantas personas se fijan en el primer anuncio, qué familias son capaces a contestar a esto.

Me temo que nadie.

La gente cuando han acabado las campanadas lo que hace es comenzar a mandar Whatsapps o incluso llamar para felicitar a sus conocidos, ya no parece que exista el colapso de años anteriores, y esa esa forma de actuar se ha convertido ya en una tradición.

Otras formas de captar la atención del espectador

Si el impacto del último y el primer anuncio ya no causa el mismo efecto en el telespectador, entonces era necesario buscar otras fórmulas que causaran, en la medida de lo posible, un efecto similar.

Hace tiempo que el bartering ocupa nuestras vidas en los medios, se trata de una de esas técnicas que Emilio Aragón usaba magistralmente en sus series, con la aparición de productos que sus personajes usaban en sus series.

Ayer volvimos a verlo, presentadores brindando con cerveza de una conocida marca, seguramente no conseguirán que cambiemos nuestros hábitos, pero puede que un día sintamos curiosidad por probar esa marca en concreto, y tal vez lo hagamos sin saber exactamente las razones por las que queremos hacerlo.

Con lo que cuesta un spot de 20 segundos en televisión y en esa franja horaria, podríamos planificar toda la campaña del año de una pyme en varios medios, claro que cuando el presupuesto aprieta es cuando debemos mirar de forma más detenida en qué invertir.

Hoy en día es mucho más efectiva una campaña de Navidad de goteo constante, si es que es ese el propósito y quizás no jugarnos toda la carta a aparecer como primeros de cartel en una noche en la que tampoco sabremos si la audiencia, y lo más importante, nuestro target, estará por la labor de fijarse en nuestro mensaje.

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