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Persiguiendo sueños

Ahora está muy de moda, sobre todo en el canal de televisión público español, todo tipo de programa pensado en “ayudar” a los demás, o en intentar ayudar a los emprendedores, ya existen un par, y ahora parece que viene otro más, en el que una serie de inversores escucharán las ideas y proyectos de varios emprendedores, y a parte de aconsejar se dedicarán a apoyar económicamente aquellas opciones que sean más interesantes, bueno, al menos las que ellos así lo crean.

Ya hace mucho tiempo que tengo mi idea, mi plan de negocio, mis dominios comprados, las páginas web corporativas diseñadas, pero no publicadas, y sólo me falta el empujón final, ese empujón consistente en saltar al vacío e intentarlo.




Supongo que mi caso es el típico de aquel trabajador que se queda sin empleo, con su indemnización, después de unos cuantos años, sus ahorros, y la cabeza llena de proyectos e ideas.

La idea algo difuminada de trabajar por mi cuenta se aclara cuando voy descubriendo el know how de algunas empresas, algunas de ellas sorprendentemente funcionan y otras no tanto… y entonces me pregunto ¿por qué mi idea, mi plan, no tendría que funcionar?

Ese es el riesgo, ser emprendedor no es un parado que se hace empresario, o un ex-currante que se ve obligado a currar por su cuenta, porque no tiene más remedio, aunque hay muchos casos así.

Pero el riesgo, ese riesgo es muchas veces algo que nos aterra, tanto, que incluso estaríamos dispuestos a aceptar cualquier trabajo chungo en el que se nos paguen cuatro duros al mes, a cambio de una estabilidad, aunque eso suponga tener que dedicarnos a algo que no sea lo que más nos guste, o teniendo un personal por encima nuestro con unos criterios antagónicamente opuestos a los nuestros.

Hace un tiempo ser autónomo, era una opción más con ese riesgo, pero hoy en día, en mi opinión, comienza a ser una especie de necesidad.

Me explico, mi idea de ser autónomo es la de trabajar duro por conseguir unos mínimos ingresos, y haciéndolo con varios frentes abiertos.

Esto significa que un autónomo, puede trabajar por cuenta ajena por las mañanas, y por cuenta propia por las tardes, o aceptar empleos temporales, con los que poder sustentar ambas posibilidades, al menos en un principio, o incluso con contratos mercantiles, dependiendo de la ocasión, y de los proyectos o trabajos.

Tal y como están las cosas, no descarto tirarme a la piscina y poner en marcha esas ideas, transformadas en un negocio, total, ¿qué puede pasar?

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